Noticias falsas en Internet

¿Por qué las noticias falsas son tan populares?

La difusión de noticias falsas en Internet está poniendo a prueba no sólo la capacidad de los consumidores de información de discriminar y filtrar lo que encuentran, sino también la responsabilidad de grandes empresas como Google o Facebook que sirven como canales para difundir esa información.

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Hay un dicho popular que dice “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. Si Internet fuese un país, los tuertos son aquellos capaces de discriminar entre la información verdadera y la falsa o errónea, y difundirla con una intención clara: informar o no. Los ciegos serían todos aquellos que consumen información, pero no cuestionan lo que leen, no investigan más allá y se quedan con lo que les entregue el primer link o incluso el titular.

Ejemplos hay varios. El supuesto desabastecimiento de combustibles por la huelga de los transportistas de una conocida empresa chilena, se expandió a través de WhatsApp y terminó con cientos de personas en las estaciones de servicio tratando de comprar bencina.

Hace algunos días, el guionista y escritor Hermes El Sabio compartió una foto en Twitter denunciando a los supuestos ladrones de su teléfono móvil.

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En la imagen aparecen los actores Joe Pesci y Daniel Stern. Esta es la dupla conocida como “Los Bandidos Mojados”, del clásico navideño “Mi pobre angelito”.

Sin embargo, lo que partió como una broma, terminó con otros twitteros reclamando por los altos índices de delincuencia. Pidiendo además, más datos para tratar de pillar el teléfono y, obvio, a los ladrones.

Más allá de tener o no conocimientos cinematográficos básicos, resulta sorprendente lo fácil que fue para Hermes instalar la idea de que los actores eran efectivamente delincuentes. No dudo de la credibilidad de @HermeselSabio, pero, si uno lee tu timeline de Twitter, entiende que el sarcasmo y la ironía es parte de su línea editorial. En un par de clicks – y en caso de que alguien no conociera a los actores de la fotografía – habría sido fácil descubrir que era una broma.

Meses antes, nos enteramos de que un chofer de UBER había muerto en Valparaíso, luego de ser asaltado y apuñalado. La noticia, que incluso llegó a ser cubierta por medios “serios”, fue un invento de un hombre que había sido despedido de la empresa de transportes y que, en venganza, comenzó con el rumor en redes sociales. El tema prendió con una facilidad tal que incluso otros conductores organizaron una velatón en su memoria.

En ambos casos, uno más divertido que el otro, las personas creyeron en la información que estaban recibiendo, sin chequear a la fuente, y la difundieron en sus propias redes. Lo más grave es que parece que este comportamiento está instalado entre quienes tienen acceso a un plan de datos o un computador con Internet.

Desinformación de impacto mundial

Hoy el acceso a la información está tan masificado que es fácil enterarnos de todo e ir más allá de lo que los canales tradicionales nos están entregando. Sin ir más lejos, la última elección presidencial en Estados Unidos es un interesante caso de estudio para ver cuánto influyó la información -falsa y no- en los resultados.

Cuando supimos que Hillary Clinton no había logrado los votos electorales necesarios para ganar la presidencia de Estados Unidos, los medios de comunicación que la habían apoyado públicamente y los que mirábamos la elección desde lejos, nos preguntamos qué había salido mal. ¿Qué hizo que un candidato como Donald Trump haya ganado?

Una de las cosas que caracterizó esta elección fue la gran cantidad de información disponible en Internet de lado y lado. Pero, lo más nocivo, fue que gran parte de esa información era falsa.

Según relata The New York Times, en su artículo “Inside a Fake News Sausage Factory: ‘This Is All About Income’“, hay casos que impresionan por lo bien que se posicionaron. Uno de ellos es el de Bega Latsabidze, un estudiante de 22 años que desde Georgia (el país, no el estado gringo) comenzó a publicar noticias sobre Hillary Clinton. Luego se dio cuenta de que las historias positivas de Donald Trump, mezclando ficción y realidad, generaban altos volúmenes de tráfico a su sitio.

Misma cosa descubrió el canadiense John Egan, dueño del sitio satírico The Burrand Street Journal. La web publica noticias parodia (no falsas) y, según explicó a NT, escribir sobre Trump es una “mina de oro”, por el tráfico que genera.

¿Qué hace que la información falsa llegue a este nivel?

¿Cuánta responsabilidad tiene cada uno de nosotros como consumidores? ¿Cuánta los medios que dan tribuna a contenido que ve la conspiración o el vaticinio de tragedias como algo que genera crédito?

Claramente, hay una gran brecha entre la facilidad de acceso a información y la educación en torno a esto. De pronto, Internet se ha transformado en una plaza donde podemos encontrar de todo. Desde productos para comprar, noticias “serias”, “científicos” que vaticinan terremotos y catástrofes, “expertos nutricionales” que recomiendan dietas mágicas y avisos de niños gravemente enfermos o perdidos en distintos países al mismo tiempo, todos en el mismo lugar, sin criterios de edición que aseguren calidad de información por sobre cantidad.

¿Qué hacemos los generadores de información?

Una de las cuestiones alucinantes de Internet es que se desdibuja el territorio en el que estamos. Además, hace que creamos como propias cosas que están afectando a otros en un lugar distante. Es casi como si creyéramos que en Chile van a haber huracanes porque en el Caribe los hay.

Para periodistas y creadores de información, el desafío está en ser más astutos al momento de chequear lo que encontramos en Internet.

Si eres parte de una empresa que genera contenido, deberás ser más riguroso al reportear y generar contenido de valor en torno a tu marca. Esto permitirá reforzar tu credibilidad y mostrar que eres un entendido en la materia. De lo contrario, los mitos podrían adueñarse de lo que se dice de ti y ahí tendrías un problema mayor.

Hace mucho rato que el contenido es el rey, pero para ser un buen rey, debe ser de calidad. La apuesta, entonces, tiene que ver con cómo implementamos sistemas de generación de contenido que nos permitan posicionarnos positivamente y hacernos cargo de lo que los consumidores dicen de nuestra marca.

Google debería ser tu gran aliado, porque es quien posicionará tus contenidos, evaluando lo pertinentes que son para tus usuarios. Una marca que no genera contenido propio y deja que otros hablen de ella sin información, sólo está contribuyendo a que los atributos que tiene desaparezcan frente a lo que otros dijeron. El indicador EAT (Expertise, Autoridad y Confianza) asegura contenidos de calidad para los usuarios y un buen posicionamiento de tu sitio.

Noticias falsas en redes sociales

Como consumidores de información también tenemos una responsabilidad. Es muy sencillo: debemos denunciar los contenidos falsos o erróneos. Es la única forma de mejorar la calidad de información que hay disponible.

En ese ámbito, Facebook presentó hace poco una herramienta piloto para que los usuarios reporten noticias falsas, agregando también un aviso en la publicación que dice “Cuestionado por verificadores de datos”.

Estas acciones permitirán que los usuarios denuncien información que consideren falsa o errónea, depurando el contenido que se comparte. Además, el algoritmo debería darle menos relevancia a ese contenido para evitar que se propague. Si bien es una opción que está habilitada sólo para algunos usuarios en Estados Unidos, si se implementa podría ser una alternativa para este problema. La principal dificultad, eso si, es que deja a los usuarios como únicos responsables de hacer las denuncias, cosa que no siempre ocurre.

En el caso de Twitter, aún no es posible hacer un reporte específico para contenido falso. Las opciones que entrega esta red sólo sirven para denunciar spam, hackeo de cuentas o mensajes que inciten al odio.

WhatsApp está aún más lejos de tener control sobre lo que se comparte. Al ser una plataforma de mensajería y no realmente una red social, el contenido que allí circula es de carácter privado.

 

Uno de los principios de Internet tiene que ver con el sentido de comunidad y, como en cualquier barrio, la sana convivencia depende de todos. Si prefieres echar a correr información falsa de manera consciente o le das RT sin leer realmente lo que estás compartiendo, sólo contribuyes a que cada vez sea mayor la desinformación.

Andrea Zamora
Directora de Marketing Digital
Elaboro estrategias que permiten a las marcas ser parte de los espacios digitales. Con nuestro equipo entendemos cómo comunicar y posicionar sus productos y servicios, participando en Internet. Nos desafía que logren pasar de la conversación a la conversión, a través del diálogo de las marcas e instituciones, con los usuarios que las consumen y requieren.

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